El dólar blue alcanzó un máximo nominal histórico de $1.560 para la venta el 28 de julio de 2026, mientras analistas sostienen que los ingresos de divisas del agro, energía e inversiones del RIGI mantendrían estable el tipo de cambio en los próximos meses.
¿A cuánto cotiza el dólar blue hoy?
El paralelo trepó hasta los $1.560 durante la jornada del lunes 28 de julio, marcando un nuevo récord en términos nominales. Mientras tanto, el dólar oficial cerró sin variaciones en $1.497 en el segmento mayorista, lo que amplió la brecha con el mercado informal hasta el 4,2%, en comparación con el 3,2% registrado la rueda anterior. Los dólares financieros mantuvieron comportamientos estables, sin movimientos significativos.
Presiones externas que impulsan la volatilidad
El contexto internacional más desafiante explica gran parte de la suba puntual del paralelo. El recrudecimiento del conflicto en Medio Oriente, combinado con el repunte de los precios del petróleo y la reimposición de aranceles por parte de Estados Unidos, fortalecieron al dólar a nivel global y elevaron la demanda de activos considerados de refugio. A nivel local, factores estacionales como el pago de salarios de fin de mes y el cierre de posiciones en el mercado de futuros también contribuyeron a la presión.
¿Qué factores sostienen la estabilidad cambiaria?
Pese a la volatilidad puntual, distintos analistas identifican tres pilares fundamentales que podrían contener el tipo de cambio durante el segundo semestre de 2026. El primero es el ingreso de divisas del complejo agroexportador. Los precios internacionales de la soja se recuperaron y operan cerca de los US$ 460 por tonelada en Chicago, mientras existe un importante volumen de exportaciones pendiente de liquidación, incluso después de finalizada la cosecha gruesa.
El segundo sostén proviene del Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI). Según la consultora Qualy, los proyectos anunciados bajo este régimen representan inversiones por alrededor de US$ 31.000 millones, con exportaciones adicionales que podrían alcanzar US$ 13.000 millones anuales entre 2027 y 2030, para luego ubicarse cerca de US$ 35.000 millones por año en régimen. Aunque la concreción dependerá en parte del escenario político de cara a las elecciones de 2027, los anuncios de inversión fortalecen las perspectivas de ingreso de capitales.
El tercer factor es el sector energético. La suba internacional del petróleo, impulsada por la tensión en Medio Oriente, mejoró las perspectivas de exportación y fortaleció el superávit energético argentino, generando flujos adicionales de divisas.
Proyecciones comerciales para 2026
Las estimaciones de comercio exterior respaldan el escenario de relativa calma. Desde Abeceb proyectan que las exportaciones argentinas podrían rondar los US$ 100.000 millones durante 2026, con un superávit comercial que alcanzaría aproximadamente US$ 21.000 millones, casi el doble del registrado en 2025. El impulso proviene principalmente del agro, la energía y la minería, mientras que las importaciones continúan mostrando un crecimiento más moderado.
En paralelo, la demanda privada de divisas permanece contenida. La desaceleración de la inflación, las tasas reales positivas y el renovado atractivo de las colocaciones en pesos continúan favoreciendo estrategias de carry trade, lo que reduce la presión por cobertura cambiaria entre empresas y ahorristas.
Impacto para empresas y administradores de negocios argentinos
Para dueños y administradores de empresas, este escenario presenta oportunidades y desafíos simultáneos. Si bien la volatilidad del paralelo genera incertidumbre a corto plazo, los analistas consideran que los flujos previstos de divisas permitirían sostener un tipo de cambio relativamente estable durante lo que resta del año, salvo que se produzca un deterioro significativo del contexto externo.
Las empresas agroexportadoras y del sector energético se benefician de los precios internacionales elevados y de las expectativas de estabilidad cambiaria, lo que facilita la planificación financiera. Para las pymes importadoras, la brecha controlada entre el dólar oficial y el paralelo reduce los costos de cobertura. Sin embargo, la volatilidad internacional seguirá condicionando el comportamiento diario del mercado, por lo que es recomendable mantener estrategias de cobertura según el perfil de exposición cambiaria de cada negocio. El monitoreo de las condiciones financieras globales y el desempeño de las exportaciones será crítico para ajustar decisiones de financiamiento y precios en los próximos meses.







