La deuda pública de la Administración Central registró en junio su segunda caída mensual consecutiva, con una reducción de US$ 5.080 millones respecto de mayo, alcanzando un stock de US$ 474.192 millones.
¿Cómo se logró reducir la deuda con operaciones por más de US$ 56.000 millones?
Durante junio de 2026, la Secretaría de Finanzas informó que el stock de deuda bruta disminuyó pese a que el Tesoro realizó operaciones por US$ 56.097 millones, que incluyeron colocaciones de deuda, canjes, capitalizaciones, amortizaciones y pagos. La clave estuvo en que antes de los efectos contables por valuación, esas operaciones implicaron un incremento neto de apenas US$ 1.724 millones en los compromisos del Estado. La reducción se impulsó principalmente por diferencias de cambio y ajustes de valuación de los instrumentos financieros, que compensaron ampliamente el efecto de las nuevas emisiones.
Composición actual del endeudamiento argentino
Del total de la deuda bruta de US$ 474.192 millones, US$ 471.684 millones correspondieron a obligaciones en situación de pago normal. En cuanto a la denominación de monedas, el 65,7% del stock se encontraba en moneda local (pesos), mientras que el 34,3% restante estaba emitido en moneda extranjera. Esta composición refleja la estrategia del Gobierno de mantener una proporción significativa de deuda en pesos para reducir la exposición cambiaria.
Durante junio, la deuda en moneda extranjera aumentó US$ 8.383 millones, compensada por una reducción equivalente a US$ 13.442 millones en los pasivos denominados en pesos, medidos en dólares. Este movimiento muestra la volatilidad de los pasivos en pesos cuando se expresan en dólares.
Deuda con organismos internacionales y depósitos del Tesoro
La deuda con organismos internacionales —excluido el Fondo Monetario Internacional— se mantuvo prácticamente estable en US$ 38.714 millones. En cambio, la deuda con el FMI disminuyó US$ 537 millones, principalmente por efectos de valuación cambiaria y por la postergación de desembolsos previstos durante el mes.
Los depósitos oficiales del Tesoro en el Banco Central cerraron junio en US$ 8.778 millones, una caída de US$ 3.376 millones frente a mayo. El Gobierno continuó con su estrategia de financiamiento que incluyó la renovación de operaciones de repo con bancos internacionales, nuevos desembolsos de organismos multilaterales y la acumulación de reservas destinadas al pago de obligaciones en moneda extranjera.
Deuda consolidada del sector público: perspectiva ampliada
Si se consolida la deuda de la Administración Central con la del Banco Central y se descuentan los depósitos oficiales, el stock total se ubicó en US$ 467.119 millones en junio, lo que representa una reducción de US$ 22.122 millones respecto de mayo. Esta métrica más amplia refleja la posición neta de endeudamiento del sector público.
Desde el inicio de la gestión de Javier Milei en noviembre de 2023, la deuda bruta de la Administración Central aumentó US$ 48.899 millones. Sin embargo, al incorporar la transferencia de pasivos desde el Banco Central al Tesoro y considerar la evolución de los depósitos oficiales, la deuda consolidada del sector público muestra una disminución neta de US$ 21.536 millones en los primeros 31 meses de gestión.
En términos del Producto Interno Bruto (PIB), la deuda consolidada de la Administración Central y el Banco Central representó 59,3% durante junio de 2026, prácticamente en línea con el nivel heredado al inicio de la actual administración y muy por debajo del máximo de 76,3% registrado a fines de 2023 tras la unificación cambiaria.
Implicancias para empresas y administradores de negocios argentinos
La trayectoria de la deuda pública tiene consecuencias directas en el costo del financiamiento para las empresas argentinas. Una deuda consolidada en torno al 59% del PIB, combinada con la estrategia de reducción sostenida, señala un entorno de tasas de interés que podría tender a la baja en los próximos trimestres. Para los dueños y administradores de empresas, esto implica mejores condiciones de acceso al crédito bancario y menores presiones inflacionarias derivadas del financiamiento fiscal. La reducción de la exposición en moneda extranjera de la deuda pública también reduce los riesgos cambiarios sistémicos que afectan a las operaciones en dólares de las pymes. Sin embargo, la postergación de desembolsos del FMI requiere monitoreo atento, ya que podría impactar en la disponibilidad de divisas para importaciones de insumos y maquinaria.







