Durante el primer cuatrimestre de 2026, la crisis laboral argentina se profundizó con la pérdida de más de 44 mil empleos registrados tras el cierre de 5.654 empresas, mientras especialistas advierten que el desempleo real alcanza el 30% cuando se incluyen ocupaciones informales.
¿Cuántos empleos se perdieron en el primer cuatrimestre de 2026?
Según datos de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo (SRT), entre enero y abril de este año se registraron 43.680 desvinculaciones laborales vinculadas al cierre de empresas. El colapso afectó especialmente a sectores sensibles a la apertura de importaciones y al incremento de costos productivos: textil, calzado, autopartes, neumático y metalúrgico fueron los más golpeados durante estos meses.
Las cifras reflejan una aceleración de la tendencia negativa que se venía observando. Empresas de diversos tamaños han optado por reducir personal o cerrar operaciones ante la presión de márgenes cada vez más estrechos y una demanda doméstica debilitada.
La mutación del mercado laboral: del empleo formal al cuentapropismo
Más allá de las estadísticas oficiales de desocupación, especialistas advierten sobre una transformación profunda en la estructura del empleo. Agustín Salvia, director del Observatorio de la Deuda Social Argentina de la Universidad Católica Argentina (UCA), señala que casi un millón de puestos de trabajo asalariados se perdieron en la última década, concentrándose aproximadamente la mitad de esas pérdidas en los últimos tres años.
Ante la falta de empleos formales, trabajadores desempleados migran hacia actividades de autoempleo informal. Según el relevamiento del Observatorio de la Deuda Social, el 29% de quienes salen del sistema de empleo formal se incorporan en ocupaciones informales, un fenómeno que se ha "agravado notablemente" en el contexto actual.
¿Cuál es el desempleo real en Argentina según especialistas?
Mientras las estadísticas oficiales reportan tasas de desocupación cercanas al 6%, Salvia sostiene que la realidad es sustancialmente diferente. Al incluir trabajos de changa, actividades informales y ocupaciones precarias, el desempleo real en Argentina se aproximaría al 28 o 30% de la fuerza de trabajo.
Esta brecha refleja una estructura laboral profundamente dual: un 30% de la fuerza de trabajo en actividades de alta productividad enfrenta un 70% en situaciones de subproductividad, precarización e informalidad. La transición desde el empleo asalariado registrado hacia estas ocupaciones informales representa tanto una estrategia de supervivencia como un síntoma de deterioro del mercado laboral.
Impacto para empresas y administradores de negocios en Argentina
Para dueños y administradores de empresas, esta transformación laboral genera desafíos operativos y estratégicos inmediatos. La pérdida de 44 mil empleos registrados en cuatro meses indica una contracción de la demanda agregada que afecta especialmente a proveedores de bienes de consumo e intermedios. Sectores como autopartes, textil y metalúrgica enfrentan presiones simultáneas: caída de ventas locales, competencia de importaciones y costos de producción elevados.
Simultáneamente, la migración masiva hacia el cuentapropismo informal redefine el perfil de clientes y proveedores. Empresas formales que dependían de empleados registrados como consumidores ahora atienden a una población con poder adquisitivo reducido e ingresos volátiles. Además, la informalización del empleo impacta en la recaudación tributaria y en la base de contribuyentes al sistema de seguridad social, afectando indirectamente los costos operativos del sector formal. Monitorear estas dinámicas es crítico para ajustar estrategias comerciales y de precios en un contexto de demanda estructuralmente debilitada.







