Las solicitudes semanales de beneficios por desempleo en Estados Unidos alcanzaron su nivel más bajo desde 1969, con 187.000 pedidos durante la semana terminada el 18 de julio de 2026. Este dato refleja una estabilidad en los despidos, aunque la contratación continúa desacelerándose y varias grandes empresas anuncian recortes significativos de personal.
¿Cuál fue el registro de solicitudes de desempleo la semana pasada?
Las nuevas solicitudes de beneficios por desempleo alcanzaron 187.000 durante la semana terminada el 18 de julio, según informó el Departamento de Trabajo estadounidense. Esta cifra representa una caída de 22.000 solicitudes respecto a la semana anterior y marca el registro semanal más bajo desde la semana terminada el 6 de septiembre de 1969, hace más de cinco décadas.
El resultado sorprendió ampliamente a los analistas del mercado. Los expertos encuestados por FactSet habían proyectado 215.000 nuevas solicitudes para el período, lo que significa que el dato real quedó muy por debajo de las expectativas. Este indicador se considera fundamental para evaluar la salud del mercado laboral estadounidense en tiempo real, ya que refleja la cantidad de personas que solicitaron apoyo tras perder su empleo.
Mercado laboral con señales contradictorias en 2026
Desde la recuperación de la economía estadounidense tras la recesión pandémica, las solicitudes semanales se habían mantenido principalmente en un rango entre 200.000 y 250.000. El registro de 187.000 se sitúa claramente por debajo de esa banda histórica, sugiriendo que las empresas mantuvieron los despidos en niveles excepcionalmente contenidos durante la semana analizada.
Sin embargo, esta estabilidad en los despidos contrasta con la evolución débil de la contratación. El informe laboral de junio de 2026 mostró que los empleadores agregaron únicamente 57.000 nuevos puestos de trabajo, menos de la mitad del total incorporado durante mayo. Esta desaceleración evidencia que las compañías adoptaron una postura más prudente antes de ampliar sus plantillas.
El promedio móvil de cuatro semanas de solicitudes también confirmó la tendencia. Esta medida, que suaviza las variaciones semanales, cayó en 7.250 solicitudes y se ubicó en 207.500, reforzando la lectura de que los despidos permanecen contenidos. Adicionalmente, el número total de estadounidenses recibiendo beneficios en la semana terminada el 11 de julio bajó en 2.000, quedando ligeramente por debajo de 1,8 millones, un nivel descrito como históricamente saludable.
¿Por qué la tasa de desempleo bajó si hay menos contratación?
La tasa de desempleo descendió a 4,2% en junio desde 4,3% en mayo, pero la reducción no refleja únicamente la creación de nuevos empleos. Gran parte de la caída se explicó porque muchas personas sin trabajo dejaron de buscar empleo activamente y, por lo tanto, dejaron de clasificarse como desempleadas en las estadísticas oficiales.
Este fenómeno es importante para entender la realidad del mercado laboral. Una caída en la tasa de desempleo puede parecer positiva, pero cuando obedece principalmente a que personas salen de la búsqueda de trabajo, no necesariamente indica una mejora en las oportunidades de empleo. La combinación de pocos despidos y poca contratación genera una imagen dividida: estabilidad para quienes ya tienen trabajo, pero menos oportunidades para quienes buscan incorporarse o cambiar de posición laboral.
Grandes corporaciones anuncian recortes masivos de personal
Más allá de los datos agregados, varias empresas reconocidas han anunciado reducciones significativas de plantilla durante 2026. Microsoft anunció a principios de julio que recortaría 4.800 empleos, equivalente aproximadamente al 2,1% de su fuerza laboral global. Un número importante de esos despidos afecta a su negocio de Xbox, una de sus principales divisiones de videojuegos.
Más allá de Microsoft, compañías como Verizon, UPS, Amazon, Disney, Starbucks y Walmart también redujeron recientemente sus plantillas. La presencia de empresas de sectores diversos—telecomunicaciones, logística, comercio electrónico, entretenimiento, restaurantes y comercio minorista—demuestra que la cautela en la contratación no se limita a una sola industria.
Estos anuncios corporativos no contradicen necesariamente la caída semanal de solicitudes. Los despidos de empresas específicas pueden convivir con una cifra nacional baja si los recortes aún no alcanzan una escala suficiente para elevar el total nacional de solicitudes de manera significativa.
Factores que explican la desaceleración de la contratación
La contratación comenzó a desacelerarse aproximadamente hace dos años, pero ese enfriamiento se intensificó durante 2025. Según el reporte oficial, varios factores contribuyeron a esta ralentización: los aranceles implementados por la administración Trump, la purga de la fuerza laboral federal y los efectos persistentes de las altas tasas de interés.
Las tasas elevadas fueron diseñadas para controlar la inflación, pero también incrementaron la cautela empresarial. Cuando el financiamiento resulta más costoso, las compañías tienden a retrasar inversiones y limitar la expansión de sus equipos. El informe también señaló que la guerra en Irán no había trastornado hasta ese momento un mercado laboral que ya mostraba señales de debilidad, aunque la situación global continuó agregando incertidumbre a las decisiones empresariales.
Impacto en empresas y administradores de negocios argentinos
Para los empresarios y administradores argentinos, estos datos estadounidenses tienen implicaciones relevantes. La desaceleración en la economía norteamericana típicamente impacta en la demanda global de bienes y servicios, afectando las exportaciones argentinas y las oportunidades de negocios internacionales. Una contratación débil en EE.UU. reduce el consumo de importaciones y limita las inversiones en mercados emergentes.
Además, la cautela empresarial estadounidense refleja un patrón global: cuando las grandes corporaciones multinacionales reducen personal, suelen ajustar también sus operaciones en filiales y proveedores internacionales. Para las pymes argentinas que dependen del comercio exterior o de financiamiento internacional, un mercado laboral estadounidense débil señala un entorno de mayor incertidumbre y menor disponibilidad de crédito.
Por otro lado, la estabilidad relativa de los despidos en EE.UU.—con solicitudes en mínimos históricos—sugiere que el consumidor estadounidense mantiene cierta capacidad de compra. Esto puede abrir oportunidades para exportadores argentinos de productos específicos, siempre que las empresas locales logren adaptarse a un contexto de aranceles más altos y financiamiento más restrictivo. La clave para los administradores argentinos es monitorear estas tendencias del mercado laboral estadounidense como indicador adelantado de cambios en la demanda internacional y en las condiciones de acceso al crédito global.







