Los seis mayores bancos de Canadá anunciaron el 22 de septiembre de 2026 una iniciativa conjunta para explorar depósitos tokenizados en dólares canadienses, con el objetivo de agilizar las transferencias interbancarias y abrir la puerta a pagos más programables e interoperables.
¿Qué son los depósitos tokenizados y cómo funcionan?
Un depósito tokenizado conserva la naturaleza de un depósito bancario tradicional, pero se representa digitalmente en un registro distribuido. A diferencia de lo que muchos creen, la tokenización no convierte el dinero en criptomoneda ni modifica la relación legal entre el cliente y su banco: el dinero sigue siendo un pasivo de la institución emisora.
La diferencia radica en la forma de registrarlo y liquidarlo. Según aclaró la OSFI (Oficina del Superintendente de Instituciones Financieras) el 10 de septiembre de 2026, un depósito tokenizado sigue siendo un depósito aunque utilice tecnología de libro mayor distribuido. Este respaldo regulatorio fue clave para que los bancos avanzaran con el proyecto apenas 12 días después.
El nuevo formato habilita operaciones que resultan complejas en sistemas heredados: liquidaciones casi instantáneas, pagos condicionados que se ejecuten cuando se cumplan ciertos criterios, y transferencias vinculadas a instrucciones automáticas. Para los usuarios finales, el cambio será poco visible en una etapa inicial, porque seguirán usando cuentas en dólares canadienses; la transformación ocurrirá detrás de la interfaz.
¿Cuáles son los bancos participantes en esta iniciativa?
El proyecto reúne a los seis mayores bancos de Canadá: Bank of Montreal, CIBC, National Bank of Canada, Royal Bank of Canada, Scotiabank y TD Bank Group. Que todas las grandes instituciones participen desde el inicio distingue esta iniciativa de muchos pilotos internacionales, que suelen comenzar con una o dos entidades.
Este enfoque colectivo reduce la fragmentación tecnológica y resuelve desde el comienzo los obstáculos de interoperabilidad. Si un banco puede enviar dólares canadienses tokenizados pero otro no puede recibirlos, la tecnología no resuelve el problema central de la transferencia. La participación conjunta evita este dilema del huevo y la gallina que ha complicado otros proyectos de dinero tokenizado a nivel global.
Las conversaciones con reguladores y con Payments Canada —la organización responsable de la infraestructura nacional de compensación y liquidación— probablemente influyeron en el diseño de la iniciativa, aunque todavía quedan por definirse aspectos como la gobernanza, los criterios técnicos y el alcance de las operaciones permitidas.
¿Qué significa esto en el contexto internacional?
Canadá se suma a una conversación global sobre la tokenización del dinero bancario. Proyectos como Project Guardian (impulsado por la Autoridad Monetaria de Singapur) y Project Agorá (del Banco de Pagos Internacionales) han explorado depósitos tokenizados, bonos tokenizados y circulación de dinero entre fronteras.
El proyecto canadiense se diferencia por el respaldo conjunto de los seis bancos principales desde el inicio y por la orientación regulatoria explícita de la OSFI. Además, se apoya en antecedentes locales: en marzo de 2026, BMO se asoció con Google Cloud y CME Group para desarrollar capacidades de efectivo tokenizado disponibles las 24 horas, 7 días a la semana, demostrando el interés de las instituciones canadienses por modernizar la infraestructura de liquidez.
Impacto para empresas y administradores de negocios argentinos
Aunque esta iniciativa ocurre en Canadá, sus implicaciones alcanzan a empresas argentinas que operan en mercados internacionales o mantienen relaciones comerciales con Canadá. La tokenización de depósitos acelera liquidaciones interbancarias, reduce costos operativos y elimina intermediarios innecesarios en transacciones transfronterizas.
Para administradores de empresas argentinas con exposición a dólares canadienses, operaciones de comercio exterior o inversiones en Norteamérica, este avance significa transferencias más rápidas y predecibles. La programabilidad de pagos condicionales también abre oportunidades para automatizar operaciones complejas: pagos contra entrega, liquidaciones con criterios específicos o sincronización instantánea de transacciones.
A medida que esta tecnología se expanda —como sugieren los pilotos internacionales—, la infraestructura de pagos global se volverá más ágil y menos dependiente de intermediarios tradicionales. Para las pymes argentinas, esto podría traducirse en menores costos de transacción internacional, ciclos de liquidación más cortos y acceso a herramientas financieras que hoy están reservadas a grandes corporaciones. El monitoreo de estos desarrollos es relevante para cualquier empresa que planifique expansión o diversificación internacional.







