Un informe de la consultora CIMA advierte que los ahorristas argentinos podrían demandar hasta US$35.000 millones en moneda extranjera durante la previa de las elecciones presidenciales de 2027, una presión que tensionaría el mercado cambiario incluso con el superávit que generaría Vaca Muerta.
¿Cuál es el origen de la estimación de US$35.000 millones?
La proyección se basa en episodios recientes de dolarización masiva. Entre 2018 y 2019, la formación de activos externos superó los US$30.000 millones, mientras que antes de las elecciones de 2025, tras la flexibilización del cepo para personas físicas, la compra de divisas alcanzó US$40.000 millones, equivalente a más de la mitad del agregado monetario M2. CIMA calcula el promedio entre ambos episodios y lo ajusta al tipo de cambio actual, llegando a una demanda potencial cercana a los US$35.000 millones si se replica ese comportamiento.
La consultora sostiene que el principal desafío para el Gobierno ya no es generar divisas —las exportaciones de energía lo permitirían—, sino evitar que la incertidumbre política impulse una nueva ola de dolarización del sector privado.
Vaca Muerta y el superávit energético: ¿alcanzarán para contener la demanda?
Contrario a lo que podría esperarse, el riesgo no provendría de falta de oferta de dólares. CIMA proyecta que durante 2027 el superávit comercial seguiría fortaleciéndose gracias al crecimiento de exportaciones de energía y minería. El proyecto Vaca Muerta Oil Sur (VMOS) aportaría exportaciones adicionales por unos US$18.500 millones, en línea con la expectativa oficial de alcanzar un superávit energético cercano a los US$20.000 millones.
Sin embargo, la consultora advierte que esa mayor generación de divisas podría no alcanzar para compensar una fuerte dolarización de los ahorristas. Además, prevé que en la previa electoral podrían moderarse las emisiones internacionales de deuda corporativa y provincial, otra fuente importante de ingreso de dólares que fortaleció las reservas desde fines de 2025.
El escenario de mayor riesgo: Milei vs. Kicillof
CIMA desarrolla tres escenarios políticos para 2027. El más exigente para el mercado cambiario es un enfrentamiento directo entre Javier Milei y Axel Kicillof. En ese caso, la consultora estima una formación de activos externos por US$35.000 millones, acompañada por menor liquidación de exportaciones, adelanto de importaciones y mayores dificultades para colocar deuda en el mercado local.
Como consecuencia, el BCRA llegaría a la previa electoral con reservas netas negativas y mayor dependencia de instrumentos de cobertura como ventas de futuros y títulos dólar linked. En escenarios alternativos, la presión sería menor: CIMA proyecta una dolarización cercana a US$30.000 millones en una elección de tercios y de US$33.000 millones si surgiera una coalición provincial competitiva frente al oficialismo y el peronismo.
Las herramientas del Gobierno para contener la volatilidad cambiaria
Pese al diagnóstico, CIMA considera que el Gobierno cuenta con instrumentos para amortiguar una eventual tensión cambiaria:
- Margen disponible para intervenir mediante futuros y títulos dólar linked
- Posibilidad de utilizar el swap acordado con Estados Unidos en episodios de volatilidad
- Reciente mejora de la calificación crediticia de Argentina por Moody's, que abre la puerta para nuevos fondos internacionales
- Potencial emisión internacional del Tesoro, que podría fortalecer el financiamiento y aliviar presión sobre reservas
Según CIMA, el upgrade crediticio deja latente la posibilidad de una colocación de deuda que podría despejar dudas cambiarias de cara a 2027.
¿Es realista la cifra de US$35.000 millones según los economistas?
Facundo Beltramone, economista de Fundación Libertad, considera que la estimación "no le resulta un número imposible", aunque cree que es exagerado atribuirla únicamente a los ahorristas. Al cierre de mayo, las cajas de ahorro privadas en pesos equivalían a unos US$23.419 millones y, sumando circulante y cuentas corrientes, la liquidez inmediata alcanzaba US$43.019 millones. Llegar a US$35.000 millones en dolarización implicaría convertir el 81% de todos los pesos líquidos de la economía, incluyendo dinero destinado a salarios, consumo, pagos y capital de trabajo.
Federico Glustein coincide en que el monto luce exagerado como escenario base, aunque lo considera "razonable en un escenario de estrés como sería el de 'Milei vs. Kicillof'". Para este economista, una demanda más probable se ubicaría entre US$20.000 y US$24.000, incluso en contexto de fuerte tensión política.
Qué condiciones deberían converger para que ocurra la dolarización masiva
Beltramone plantea que la cifra cobra más sentido si se amplía el universo más allá de pequeños ahorristas. Al incorporar plazos fijos privados, el monto potencialmente dolarizable asciende a US$89.426 millones, aunque esos fondos solo se liberan conforme vencen. Un movimiento de esa magnitud sería consistente con cobertura masiva de ahorristas, empresas, importadores, inversores y entidades financieras, no exclusivamente de familias.
Glustein describe un escenario de alta exigencia que requeriría convergencia de múltiples factores: que familias, empresas y fondos comunes reduzcan significativamente posiciones en pesos; que el carry trade pierda atractivo; que el mercado descuente una reversión política; y que las reservas dejen de percibirse como suficientes para contener la dolarización.
Impacto para empresas y administradores: cómo prepararse ante volatilidad cambiaria
Para los dueños y administradores de empresas argentinas, estos escenarios plantean desafíos concretos en la gestión de flujos de divisas y financiamiento. Una dolarización masiva de ahorristas podría significar presión al alza en el tipo de cambio, mayor costo de financiamiento en pesos y limitaciones para acceder a crédito en moneda extranjera. Las pymes con pasivos en dólares enfrentarían mayor presión en sus márgenes, mientras que las exportadoras podrían beneficiarse de una devaluación, pero con incertidumbre sobre el timing y magnitud.
La mejora crediticia de Argentina abre oportunidades para que grandes empresas accedan a financiamiento internacional, pero la ventana podría cerrarse si la volatilidad electoral se intensifica. Administradores deben monitorear el comportamiento político y las reservas del BCRA como indicadores adelantados de presión cambiaria, y considerar coberturas de divisas o diversificación de pasivos según su exposición al riesgo de tipo de cambio.







