La actividad económica sigue sin reaccionar pese a la estabilidad del tipo de cambio y el avance en la desinflación durante 2026. Mientras el Gobierno mantiene el dólar controlado y la inflación cede, los sectores rezagados no logran despegar y los salarios continúan sin ganarle a los precios, lo que frena el consumo interno y genera preocupación sobre la recuperación económica.
¿Por qué el consumo no reacciona en 2026?
A pesar de que la inflación preliminar de julio de 2026 se ubicaría entre 1,8% y 1,9%, manteniéndose el proceso de desinflación iniciado tres meses atrás, la demanda interna permanece débil. La industria y el comercio dejaron de caer durante este período, pero tampoco muestran señales claras de recuperación. La construcción presenta un comportamiento algo más favorable, aunque desde niveles muy bajos, limitada por la decisión del Gobierno de reducir la obra pública.
El sector privado tampoco impulsa la actividad de manera generalizada. Los salarios no avanzan por encima de la inflación, lo que limita el poder adquisitivo de las familias. En el caso de los trabajadores del comercio, la paritaria pactada para julio-septiembre de 2026 alcanza apenas 1,9% mensual, apenas empatando con la inflación esperada. La compensación mediante una gratificación extraordinaria de $25.000,00 mensuales resulta insuficiente en un contexto de ventas débiles.
Morosidad crediticia: el reflejo de salarios insuficientes
El endeudamiento creciente de las familias argentinas expone la fragilidad del consumo actual. La mora en préstamos a individuos supera el 12% en los bancos y se acerca al 30% en billeteras digitales, según los datos más recientes de 2026. Durante los últimos 12 meses, la deuda con problemas de cobro se triplicó, generando una bola de nieve de altas tasas de interés que deja a millones fuera del sistema financiero formal.
Esta situación ha llevado a las entidades financieras a volverse más cautelosas en sus otorgamientos. Sin embargo, desde abril de 2026 el Banco Central mostró mayor flexibilidad monetaria. En el último mes, los préstamos en pesos al sector privado se expandieron 0,6% mensual real, con recuperación de 2,1% real mensual en créditos a empresas, aunque los préstamos de consumo cayeron 0,8% real mensual.
Estabilidad cambiaria bajo presión
Aunque el vocero presidencial generó revuelo al vaticinar un dólar de $1.700 a $1.800 en los próximos meses de 2026, nada indica que el tipo de cambio sufra variaciones bruscas antes de fin de año. El Banco Central aflojó las compras de divisas en julio para evitar saltos en la cotización, mientras que se esperan ingresos por colocaciones de deuda en mercados internacionales. En la última semana, Neuquén y PCR colocaron US$ 500 millones y US$ 400 millones respectivamente.
Las proyecciones del mercado coinciden en presionar el dólar hacia valores más altos en los próximos meses de 2026. Con inflación acumulada superior al 18% en los primeros siete meses del año y el tipo de cambio prácticamente planchado, es probable que la brecha se amplíe. Consultoras como Invecq ya estimaban un valor de $1.800,00 para fin de año.
Reactivación lenta: el desafío electoral del Gobierno
Según el economista Fernando Marull, el riesgo país cercano a los 430 puntos básicos refleja una probabilidad de reelección del presidente Milei del 80% desde la perspectiva de los mercados financieros. Sin embargo, las encuestas muestran un escenario mucho más ajustado para el Gobierno, y parece difícil evitar un balotaje en 2027.
La visita de Kristalina Georgieva, directora del FMI, marca el inicio de una semana económica intensa. Aunque el organismo brindará respaldo al plan económico, existe una preocupación inquietante: Argentina deberá realizar pagos netos de casi US$ 6.000 millones al Fondo durante 2027. El acceso a mercados internacionales resulta esquivo, lo que podría complicar el financiamiento de estas obligaciones.
Impacto en empresas y administradores de negocios
Para los dueños y administradores de empresas argentinas, el escenario presenta desafíos concretos. La morosidad crediticia elevada limita el acceso al financiamiento, mientras que las tasas de interés se mantienen altas por el riesgo de incumplimiento. El consumo débil presiona los márgenes de comercios y empresas de servicios, especialmente en sectores que no integran el grupo de "ganadores" de la actual coyuntura.
La recuperación del crédito observada desde abril de 2026 ofrece un rayo de esperanza, pero la expansión sigue siendo lenta. Sin mejora sustancial de salarios y empleo genuino, la reactivación de la demanda interna seguirá siendo limitada. Las pymes deben prepararse para una competencia más intensa y márgenes ajustados mientras el Gobierno intenta mantener estabilidad cambiaria y desinflación de cara a las elecciones de 2027.







