El consumo privado explica buena parte del crecimiento económico desde que Javier Milei asumió la presidencia, según los datos del INDEC. Sin embargo, indicadores privados muestran caídas en ventas minoristas y consumo masivo, revelando una economía cada vez más desigual y partida.
¿Cómo crece el consumo si caen los salarios reales?
La paradoja del consumo argentino en 2026 genera debates entre especialistas. Mientras el INDEC reporta un incremento del consumo privado del 10,6% entre el primer trimestre de 2026 y el último trimestre de 2023, los datos de campo pintan un panorama distinto: los salarios reales se estancaron desde mayo/junio, según reportes de consultoras especializadas.
Trabajadores formales y jubilados que cobran la mínima (aproximadamente el 60% de los adultos mayores) vieron erosionados sus ingresos durante la gestión actual. Este contexto hace aún más llamativa la mejora que registra la medición oficial del consumo agregado en las cuentas nacionales.
Los números privados muestran contracción en el consumo de masas
Los indicadores alternativos reflejan un consumo débil. Durante el primer semestre de 2026, el consumo masivo acumuló una caída del 2,9% respecto del mismo período de 2025, según datos de la consultora Scentia. En supermercados la baja fue del 4,6% y en mayoristas del 3,8%.
La consultora C-P amplía el panorama con cifras de más largo plazo: entre noviembre de 2023 y mayo de 2026, las ventas en supermercados cayeron un 9,1% en términos reales, los autoservicios mayoristas se desplomaron un 20,6% y los electrodomésticos sufrieron una contracción del 36,4% entre noviembre de 2023 y marzo de 2026. Las ventas minoristas de CAME, el saldo de créditos con tarjeta del BCRA y otros termómetros del gasto también registran variaciones negativas.
¿Por qué el INDEC y los privados miden realidades distintas?
La divergencia responde a cuestiones metodológicas fundamentales. Federico Pastrana, director de C-P, explicó que la medición del consumo en las cuentas nacionales se calcula como un residuo: primero se estiman las otras variables (inversión, exportaciones, gasto público) y lo que sobra se asigna al consumo. Este método no refleja el consumo real de los hogares sino un ajuste contable.
Guido Zack, del área de economía de FUNDAR, agregó que el indicador oficial es un promedio que puede crecer aunque caiga el consumo de bienes de primera necesidad. Si cae la leche pero aumenta el consumo de autos importados o viajes al exterior, el agregado sube. Esto refleja una redistribución del ingreso hacia los estratos de mayores ingresos, que son quienes incrementan su capacidad de gasto en bienes menos imprescindibles.
El CEPEC advirtió además que el INDEC incluye el "gasto obligado" (tarifas, alquileres, prepagas) en su medición de consumo. Cuando estas tarifas suben, el consumo oficial sube aunque la población no viva mejor.
Una economía dividida reflejada en el consumo
Los especialistas coinciden en que el consumo privado que traccionó el crecimiento del PBI en 2026 es sinónimo de mayor desigualdad, no de mejora generalizada en las condiciones de vida. Zack subrayó que el consumo es otra variable que refleja "una economía dividida en dos". Pastrana corroboró que "es indudable que hay un cambio en la distribución del ingreso y que eso pega sobre los patrones de consumo".
El crecimiento económico de la era Milei descansa en sectores que generan pocos empleos (energía, minería, agro, intermediación financiera) mientras que actividades intensivas en mano de obra como la industria manufacturera y el comercio registran caídas respecto de 2023. Las exportaciones crecieron 35,8% en el período, pero concentradas en bienes primarios.
Qué significa esta divergencia para empresas y administradores de negocios
Para dueños y administradores de empresas, esta realidad tiene implicancias claras. El consumo agregado que reporta el INDEC no es indicativo de una expansión generalizada de la demanda. Las caídas en ventas minoristas, supermercados y electrodomésticos señalan una contracción en el poder adquisitivo de sectores amplios de la población, mientras que ciertos segmentos de lujo o importados muestran dinamismo.
Las empresas que dependen del consumo masivo enfrentan presión sobre márgenes y volúmenes. Quienes operan en servicios premium, importaciones o bienes de lujo pueden encontrar oportunidades. La clave está en no confundir los números macroeconómicos oficiales con la demanda real en cada segmento de mercado. El consumo de 2026 es un espejo de una Argentina más partida, donde la estrategia comercial debe adaptarse a una clientela cada vez más polarizada.







