Argentina mejoró su posicionamiento en el Ranking Mundial de Competitividad 2026 del IMD World Competitiveness Center, pasando del puesto 66 en 2024 al 58 en 2025, según el análisis de los 70 países más relevantes. Aunque los datos muestran un cambio de tendencia positivo en diversos aspectos clave, la economía argentina enfrenta desafíos estructurales profundos que requieren reformas de mayor alcance para consolidar el crecimiento.
¿Cómo mejoró Argentina en el ranking de competitividad?
El desempeño general de Argentina registró una mejora notable durante 2025. En la categoría de "desempeño económico", el país ascendió al puesto 56, comparado con el 64 de 2024. Este avance posicionó a Argentina por encima de economías regionales como Perú, Colombia, México y Brasil, marcando un hito después de años de deterioro relativo.
En crecimiento real del PBI, Argentina alcanzó el puesto 15 durante 2025, un resultado sumamente alentador que refleja la recuperación económica del período. Asimismo, la inflación mostró una mejora de 11 posiciones, aunque el país mantiene una inflación elevada y ocupa el puesto 57 en este indicador. La economía doméstica se ubicó en el puesto 45, con desempeño positivo en crecimiento de inversión, aunque con un stock de inversión entre los más bajos del ranking.
Obstáculos estructurales: cierre económico y presión fiscal
A pesar de los avances, Argentina continúa siendo una de las economías más cerradas del mundo. Durante 2025, el país ocupaba el puesto 66 en barreras arancelarias y el lamentable puesto 68 en la relación exportaciones-importaciones respecto al PBI. Esta cerrazón comercial limita la competitividad internacional de las empresas argentinas.
La presión fiscal representa uno de los desafíos más críticos. Según el ranking de 2025, Argentina ocupa posiciones extremadamente bajas en tributación empresarial:
- Impuesto a las ganancias de empresas: puesto 67 de 70
- Impuesto a las ganancias de personas: puesto 65
- IVA: puesto 49
- Cargas sociales al empleador: puesto 50
- Cargas sociales al empleado: puesto 59
Esta estructura tributaria, calificada como "monstruosa" por especialistas, genera una carga insostenible a largo plazo que desincentiva la inversión y dificulta la viabilidad económica del país.
Eficiencia gubernamental: mejoras limitadas en gestión pública
En eficiencia del gobierno, Argentina mejoró levemente del puesto 67 al 65 entre 2024 y 2025. Las cuentas públicas registraron avances, ubicándose en el puesto 46, pero el país sigue muy mal calificado en política fiscal (66), entorno institucional (68) y legislación para negocios (62). El ranking crediticio se ubicó en el puesto 67, mientras que la seguridad jurídica ocupó el puesto 58.
El entorno legal y regulatorio asfixiante mantiene al país en el puesto 59. En materia de justicia, Argentina ocupa el puesto 62. El mercado de capitales se ubica en el puesto 69, reflejando profundas limitaciones en la canalización de inversiones. La evasión fiscal (66) y la creación de nuevas empresas (66) también muestran indicadores críticos.
Negocios e infraestructura: fortalezas limitadas y brechas importantes
En eficiencia de los negocios, Argentina registró una mejora significativa, pasando del puesto 66 en 2024 al 55 en 2025. El país cuenta con ventajas en calidad y cantidad de management, así como en tamaño de la fuerza laboral. Los salarios relativamente bajos generan costos competitivos favorables, pero la baja productividad (puesto 60) continúa siendo un obstáculo relevante.
En infraestructura, el país mejoró del puesto 56 al 53 durante 2025. Aunque cuenta con una estructura básica sólida (puesto 35), presenta debilidades en infraestructura tecnológica (55) y educación (53), especialmente en niveles primario y secundario. La cadena de distribución ocupa el puesto 65, limitada por presiones gremiales que afectan transporte ferroviario, rutas y conectividad aérea interna.
En innovación, Argentina patenta poco (56) y cuenta con derechos de propiedad intelectual débiles (57). Una excepción notable: durante 2025, Argentina registra el servicio de telefonía móvil más barato del mundo, ocupando el puesto número 1 en este indicador.
Impacto para empresas y administradores argentinos: qué significa esta competitividad
Para los dueños y administradores de empresas argentinas, los datos del ranking 2025 presentan un panorama mixto. La mejora en posiciones generales y en crecimiento del PBI sugiere un contexto macroeconómico más estable que el de 2024, lo que facilita la planificación a mediano plazo. Sin embargo, la persistencia de una tributación extremadamente alta, un mercado de capitales colapsado y un entorno regulatorio complejo sigue limitando la rentabilidad y el crecimiento empresarial.
Las pymes y grandes empresas enfrentan costos laborales relativos bajos, pero deben operar en un ecosistema donde la presión fiscal, la inflación residual y las barreras comerciales reducen márgenes. La mejora en eficiencia de negocios refleja adaptación empresarial, pero la baja productividad indica que aún hay potencial no realizado. Para las empresas exportadoras, la cerrazón económica y las barreras arancelarias siguen siendo obstáculos estructurales que requieren reformas de fondo.
El cambio de tendencia positivo en 2025 sugiere que las reformas implementadas están comenzando a surtir efecto, pero los especialistas advierten que se trata solo de frutos de corto plazo. Para que Argentina consolide su competitividad y atraiga inversión sostenida, será necesario profundizar en reducción de carga tributaria, simplificación regulatoria, fortalecimiento del mercado de capitales y mayor apertura comercial.







