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Arriazu advierte: apertura económica generará desempleo en el Gran Buenos Aires
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Arriazu advierte: apertura económica generará desempleo en el Gran Buenos Aires

Ricardo Arriazu , economista con influencia directa en las decisiones de Javier Milei, alertó que la estrategia de apertura comercial impulsada por el Gobierno nacional provocará " bolsones de…

Ricardo Arriazu, economista con influencia directa en las decisiones de Javier Milei, alertó que la estrategia de apertura comercial impulsada por el Gobierno nacional provocará "bolsones de desempleo y pobreza" concentrados en el Gran Buenos Aires, la región más sensible políticamente del país.

El diagnóstico fue presentado durante un webinar de BlackTORO y ratifica advertencias que Arriazu ya había formulado hace un año, pero ahora con mayor énfasis. La razón es clara: el conurbano bonaerense alberga industrias históricamente protegidas que enfrentarán competencia directa con importaciones más económicas, debilitando sectores clave mientras otras actividades vinculadas a recursos naturales ganan terreno.

¿Por qué el conurbano será el epicentro del problema?

La transformación económica que genera la apertura comercial no se acompaña de movilidad poblacional automática. Según Arriazu, eso significa que los trabajadores desplazados de industrias tradicionales no migran hacia zonas con nuevas oportunidades, sino que permanecen en el Gran Buenos Aires enfrentando desocupación. "Esto va a generar bolsones de descontento, bolsones de desempleo y de pobreza, justo en la zona políticamente más intensa", advirtió el economista, quien subrayó que se requiere una respuesta deliberada de política pública para mitigar estos efectos.

El economista fue claro: el fenómeno no se resuelve por sí solo y demanda diseño institucional específico para gestionar la transición sectorial sin profundizar la pobreza regional.

Equilibrio fiscal: lo que diferencia este proceso de ajustes anteriores

Arriazu identificó un elemento que, en su análisis, distingue el actual proceso de estabilización de intentos previos: la eliminación del déficit fiscal. Cuando se le preguntó qué hace diferente esta vez el rumbo económico, fue categórico: "Lo único que es distinto es que hemos eliminado el déficit fiscal".

Esa ausencia de déficit explica un fenómeno inédito en la historia económica reciente argentina: la coexistencia de superávit fiscal y superávit externo simultáneamente. Arriazu proyectó que el país cerrará 2026 con ambos indicadores en positivo, algo que no había ocurrido antes en el registro moderno ni se replica en el resto de América Latina.

La demanda de dólares: variable clave de la economía argentina

El economista desarrolló el rol central de la demanda de dólares como la variable más relevante para entender la dinámica económica de corto plazo. Durante 2025, los argentinos compraron aproximadamente US$ 40.000 millones en divisas, cifra que Arriazu proyecta menor pero igualmente significativa para 2026.

Argentina funciona como una economía bimonetaria en la cual el dólar opera tanto como unidad de cuenta como resguardo patrimonial. Las decisiones financieras se ordenan según la tasa de interés en dólares, no por la tasa real en pesos. Arriazu anticipó presión cambiaria durante 2026, aunque considera que será tardía en el ciclo electoral, lo que brinda al Gobierno "una enorme oportunidad para acumular reservas".

Siete shocks simultáneos redefinen el largo plazo

En el análisis de mediano y largo plazo, Arriazu estimó el patrimonio de los argentinos en aproximadamente cinco veces el Producto Bruto Interno, con 80% concentrado en inmuebles y en dólares en el exterior. Identificó siete shocks económicos que actúan en simultáneo:

  • Estabilización macroeconómica
  • Vaca Muerta y producción de hidrocarburos
  • Desarrollo minero
  • Cambios en las condiciones del sector agropecuario
  • Industria del conocimiento
  • Apertura comercial
  • Baja permanente del tipo de cambio real

El economista destacó el potencial de la minería, particularmente la franja cuprífera entre San Juan y La Rioja, que considera potencialmente la más grande del mundo. Sin embargo, alertó sobre cuellos de botella logísticos: la demanda de cemento alcanzaría 17 millones de toneladas frente a una capacidad instalada de 13 millones, requiriendo 13.000 camiones adicionales y 20.000 choferes para sostener el transporte de producción minera y agropecuaria.

Crecimiento económico y el enigma del EMAE

Para 2026, Arriazu proyectó un crecimiento del Producto Bruto Interno del 3,5%, sustentado en arrastre estadístico, mejora de la cosecha agrícola y aumento en la producción de hidrocarburos. Sin embargo, aclaró que el ritmo final dependerá de cuántos dólares compren los argentinos en los próximos meses: una mayor demanda de divisas reduce el impulso a la actividad interna.

El economista reconoció un punto que aún no logra explicar completamente: la caída del Estimador Mensual de Actividad Económica registrada en abril y mayo de 2026. "Miro todo el razonamiento económico, miro todos los flujos, miro todo. No logro entenderlo", admitió. Para Arriazu, la evolución de la confianza social será determinante durante el año electoral, vinculada directamente con la trayectoria de la inflación y del salario real.

Impacto para empresas y administradores: gestionar la transición sectorial

Para los dueños y administradores de empresas, el análisis de Arriazu plantea desafíos operativos y estratégicos concretos. Las firmas en sectores industriales tradicionales del conurbano enfrentarán presión competitiva creciente por importaciones, obligando a decisiones sobre reconversión, eficiencia o reposicionamiento. Simultáneamente, la demanda de dólares como variable ordenadora del comportamiento económico afecta directamente el acceso a financiamiento en moneda extranjera y la planificación de inversiones.

La coexistencia de superávit fiscal y externo genera un entorno macroeconómico más predecible, pero la presión cambiaria esperada para el segundo semestre de 2026 requiere que los administradores evalúen exposición en divisas, pricing en dólares y estrategias de cobertura. Además, los cuellos de botella logísticos identificados abren oportunidades en transporte y servicios conexos, mientras que sectores vinculados a recursos naturales y conocimiento demandan atención como fuentes de crecimiento futuro.

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