La administración Trump implementó aranceles entre 10% y 12,5% sobre importaciones de más de 80 países y economías, argumentando deficiencias en controles contra trabajo forzoso. Las nuevas tarifas entraron en vigor el viernes 21 de julio de 2026, reemplazando un gravamen temporal del 10% que había expirado el día anterior. La medida se fundamenta en la Sección 301 de la Ley de Comercio de 1974, que faculta a Estados Unidos a responder ante prácticas comerciales consideradas injustificadas o discriminatorias. Jamieson Greer, representante comercial estadounidense, sostuvo que la tasa y alcance de las exenciones resultan apropiados para eliminar las prácticas investigadas.
¿Cuál fue la reacción de Brasil ante los nuevos aranceles?
Brasil protagonizó la respuesta más crítica de la región. El gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva denunció que Estados Unidos utilizó el trabajo forzoso como pretexto para reforzar una política comercial proteccionista carente de fundamento legal interno. La tensión bilateral se intensificó porque, además de los aranceles globales, Trump aplicó un gravamen adicional del 25% específicamente a Brasil el miércoles anterior, por lo que describió como prácticas comerciales desleales.
En un comunicado oficial, Brasil afirmó que Washington "optó por manipular un tema tan importante" para justificar medidas proteccionistas. Según la Cámara Americana de Comercio para Brasil, la carga acumulada sobre las exportaciones del país alcanzará el 37,5%, generando un impacto significativo en sectores clave de la economía brasileña.
Posiciones divergentes en América Latina
La respuesta de México contrastó con la de Brasil. El gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum comunicó que logró evitar el impacto de las nuevas tarifas gracias al Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC). La Secretaría de Economía mexicana confirmó que aproximadamente el 85% de las exportaciones mexicanas continuará ingresando al mercado estadounidense con arancel cero, mientras que el resto pagará el 10% sin variación respecto del régimen anterior.
Chile también rechazó la medida y anunció gestiones diplomáticas para quedar fuera de la lista de países afectados. La Cancillería chilena argumentó que el país posee "una sólida institucionalidad laboral" incompatible con la justificación presentada por Washington. Antonio Walker, presidente de la Sociedad Nacional de Agricultura, expresó preocupación por el impacto en la competitividad de las exportaciones y la incertidumbre generada para miles de productores.
Críticas desde Asia y el Pacífico
Japón manifestó su desacuerdo de manera formal. Minoru Kihara, portavoz del gobierno japonés, señaló que "resulta lamentable imponer aranceles a Japón con el argumento de falta de medidas de prohibición de importación" de productos fabricados mediante trabajo forzado, cuando la industria nipona opera conforme a normas internacionales. Tokio recordó que mantiene vigente un acuerdo comercial bilateral alcanzado en 2025, que fijó un arancel del 15% para la mayoría de las importaciones japonesas a cambio de inversiones estadounidenses por US$ 550.000 millones.
Corea del Sur pidió preservar el entendimiento comercial con Washington. El Ministerio de Comercio surcoreano informó que planea mantener estrechas consultas para garantizar que se respete el arancel del 15% acordado mutuamente. Las autoridades estadounidenses reafirmaron previamente su postura de cumplir con el acuerdo vigente durante conversaciones bilaterales.
En el Pacífico, Australia reclamó la eliminación de los nuevos gravámenes, argumentando que son injustificados e incompatibles con su acuerdo de libre comercio. El ministro de Comercio, Don Farrell, destacó que Australia cuenta con "algunas de las medidas más sólidas del mundo" contra el trabajo forzoso. Nueva Zelanda también rechazó la medida; su primer ministro, Christopher Luxon, cuestionó que la investigación estadounidense haya proporcionado pruebas significativas sobre trabajo forzado. En Filipinas, la Cámara de Comercio e Industria expresó preocupación por la tarifa del 12,5%, considerándola muy alta y argumentando que los criterios sobre trabajo infantil resultan poco claros.
Canadá acelera negociaciones ante amenaza de gravamen del 50%
El primer ministro Mark Carney confirmó que Canadá intensificó negociaciones con Washington para alcanzar un acuerdo comercial integral antes de la eventual entrada en vigor, el 19 de agosto de 2026, de un arancel estadounidense del 50% sobre diversos productos canadienses. Carney advirtió que "si estos aranceles u otras medidas entran en vigor, hay toda una gama de cosas que podemos hacer al respecto", aunque aclaró que no necesitan responder de manera anticipada.
Impacto comercial para empresas argentinas exportadoras
Estos aranceles estadounidenses generan un escenario de incertidumbre para las empresas argentinas que exportan hacia mercados globales. Si bien Argentina no aparece explícitamente en la lista de los más de 80 países afectados durante julio de 2026, el contexto de escalada proteccionista en Estados Unidos impacta indirectamente la competitividad de las exportaciones argentinas en terceros mercados.
Para los administradores de empresas, la lección es clara: la volatilidad arancelaria estadounidense afecta cadenas de suministro globales y presiona márgenes comerciales. Las pymes exportadoras deben monitorear negociaciones bilaterales, diversificar destinos y revisar acuerdos comerciales vigentes. Sectores como agroindustria, manufactura y servicios vinculados a países con tarifas elevadas enfrentan presión competitiva. La recomendación es fortalecer márgenes operativos, anticipar cambios en demanda y evaluar alternativas de financiamiento ante posibles caídas en volúmenes de exportación.







