Apple intensificó su disputa legal contra OpenAI al enviar cartas de preservación de documentos a aproximadamente 40 ex empleados que actualmente trabajan en la empresa de inteligencia artificial. La acción busca resguardar evidencia potencial sobre la transferencia de secretos comerciales relacionados con diseño de hardware y procesos de fabricación.
¿Qué son las cartas de preservación legal?
Las cartas de preservación legal representan un mecanismo procesal que obliga a los destinatarios a mantener intactos archivos, correos electrónicos, mensajes y cualquier comunicación que pudiera resultar relevante para un litigio. No constituyen una acusación formal contra cada persona, sino una medida preventiva para evitar que documentación crítica desaparezca, se modifique o se destruya durante el proceso judicial.
Apple presentó su demanda contra OpenAI la semana anterior a la emisión de estas cartas, el 17 de julio de 2026. La empresa acusa a OpenAI de ejecutar un esfuerzo coordinado para obtener información confidencial vinculada con ingeniería de hardware y desarrollo de productos, según reportes del Financial Times.
Los ejecutivos mencionados en la demanda
La acción legal destaca a dos ex ejecutivos de Apple: Tang Tan y Chang Liu. Tan, quien actualmente se desempeña como director de hardware en OpenAI, pasó 24 años en Apple liderando diseño de productos. Liu integra el equipo de hardware de OpenAI y previamente trabajó como ingeniero eléctrico de sistemas senior en la empresa de Cupertino.
Apple también los demanda por incumplimiento de contrato, argumentando que ambos violaron acuerdos de empleo. La compañía sostiene que estos profesionales trasladaron conocimientos técnicos acumulados durante años de trabajo en sus nuevas responsabilidades.
Alcance de la investigación y posibles implicados
Aunque el envío inicial de cartas alcanza a 40 ex empleados, Apple considera que el problema podría ser más extenso. La empresa afirma que la presunta apropiación indebida de información podría involucrar a un número mayor de personas. De hecho, Apple menciona que más de 400 ex empleados suyos trabajan actualmente en OpenAI, aunque aclara que no todos están necesariamente implicados en la controversia.
Esta cifra funciona como argumento para demostrar que el supuesto problema trasciende las acciones aisladas de unos pocos individuos. Apple describe la situación como potencialmente solo "la punta del iceberg", esperando descubrir más información durante el proceso de discovery judicial.
Qué busca Apple en esta demanda
La compañía solicita una orden judicial que obligue a OpenAI a suspender el uso de cualquier información de Apple en el desarrollo de su dispositivo de hardware de inteligencia artificial. Además, reclama compensación económica por los daños que atribuye a la conducta denunciada.
Apple acusa a OpenAI de beneficiarse de diseños propios, procesos de fabricación y otra información confidencial. El hardware de IA representa un área de especial interés estratégico, donde los métodos de desarrollo y procesos industriales influyen directamente en la capacidad de llevar productos innovadores al mercado.
La respuesta de OpenAI y el estado del litigio
OpenAI rechazó categóricamente las acusaciones. En una declaración entregada a Bloomberg, la empresa afirmó que "no tiene conocimiento de ninguna evidencia que indique que esta denuncia tiene fundamento". Esta postura marca una línea clara de desacuerdo que deberá resolverse en el proceso judicial.
El litigio deberá determinar si existió un uso indebido de información protegida y si ese uso generó beneficios concretos para el desarrollo del hardware de OpenAI. La información disponible no establece cuándo concluirá la disputa, aunque el siguiente paso dependerá de la respuesta formal de OpenAI, la revisión de materiales preservados y las pruebas que Apple presente.
Implicaciones para empresas tecnológicas y competencia por talento
Este caso toca tres aspectos críticos para la industria tecnológica: la movilidad del talento entre empresas, la protección legal de secretos comerciales y la competencia feroz por dispositivos de inteligencia artificial. La tensión entre la capacidad de los profesionales para cambiar de empleador y la necesidad de proteger información propietaria define buena parte del conflicto.
Para las empresas argentinas que operan en tecnología o que contratan personal especializado, este litigio ilustra la importancia de estructurar contratos claros sobre confidencialidad y propiedad intelectual. La distinción entre conocimientos generales que acompañan al profesional y documentos o procesos propietarios que permanecen bajo protección legal resultará determinante en cualquier resolución.
Apple busca medidas judiciales antes de que el nuevo dispositivo de OpenAI llegue al mercado, evidenciando que la compañía considera urgente detener cualquier supuesto uso indebido. El resultado de esta disputa podría influir en cómo las compañías tecnológicas gestionan futuras contrataciones de personal especializado y qué límites aplican a la transferencia de conocimiento entre empresas competidoras.







