El sector alimentario emerge como el principal obstáculo para consolidar la desaceleración inflacionaria que el Gobierno persigue en 2026. Tras el dato de junio, que rompió el 2% y marcó el nivel más bajo en 11 meses, la administración apunta a perfilar el índice de precios al consumidor rumbo al piso del 1% durante lo que resta del año. Sin embargo, los relevamientos privados de las últimas semanas sugieren que este objetivo podría dilatarse más de lo esperado.
¿Cuánto subieron los alimentos en la última semana de julio?
Según el relevamiento semanal de la consultora LCG, que monitorea 8.000 productos en cinco grandes supermercados, la categoría de alimentos y bebidas registró una suba del 0,7% en la última semana de julio. Este dato resulta preocupante porque los alimentos representan un componente de peso en la conformación del índice que elabora el INDEC. Durante todo el mes, el rubro acumuló un aumento total del 2,7%, casi un punto porcentual por encima del 1,9% informado por el organismo estadístico para junio.
La dinámica semanal de julio no fue uniforme. El indicador de LCG saltó 2,4% en la primera semana, se mantuvo estable en la segunda, registró 0,3% en la tercera y cerró con 0,7% en la cuarta. En comparación con junio, esto representa una suba de 0,8 puntos porcentuales en la variación mensual acumulada.
Qué productos lideraron la suba alimentaria
En la cuarta semana de julio, tres categorías concentraron la mayor parte del incremento de precios:
- Productos de panificación, cereales y pastas: subieron 2% en los siete días
- Bebidas e infusiones para consumir en el hogar: aumentaron 2% en la semana
- Productos lácteos y huevos: registraron un alza del 2% respecto a la semana anterior
Estos tres rubros explican la mayor parte de la incidencia total del índice semanal. En menor escala, las comidas listas para llevar contribuyeron con 0,9% y las frutas con 0,8%. En contraste, algunos sectores mostraron deflación: los condimentos bajaron 1,7%, los aceites 1,8%, las carnes 0,7% y la categoría de azúcar, miel, dulces y cacao 0,9%.
Lácteos y carnes: los principales impulsores mensuales
Cuando se analiza la dinámica completa de julio, Lácteos y Huevos emerge como la categoría de mayor impacto, con un aumento acumulado del 4,1%. Le siguen las carnes con 3,8% y los productos de panificación con 3,5%. A pesar del contrapeso de rubros con variaciones negativas, como frutas y condimentos, el promedio mensual del sector alimentario se ubicó en 2,7%.
Esta tensión en alimentos complica el escenario para el próximo dato oficial. El INDEC dará a conocer la inflación de julio el jueves 13 de agosto, momento en el cual se sabrá si la tendencia desaceleradora de junio logra mantenerse o si la presión de los alimentos impide continuar el camino hacia el piso inflacionario que el Gobierno proyecta.
Otras consultoras confirman presión en el sector
La consultora C&T también publicó su cierre mensual, registrando una inflación del 1,9% en la región GBA, igualando el dato de junio. Según su relevamiento, los componentes vinculados al turismo se aceleraron por la influencia de las vacaciones de invierno. En vivienda, se moderaron el gas, el agua y las expensas, pero la electricidad mostró mayor dinamismo. Para C&T, alimentos y bebidas subió 1,6%, por debajo del promedio mensual general, gracias principalmente a la baja de las frutas.
Impacto para empresas y administradores de negocios
La persistencia de presiones inflacionarias en alimentos tiene implicaciones directas para empresas y administradores de negocios argentinos. Las pymes vinculadas a la cadena alimentaria—desde productores hasta distribuidores y comercios minoristas—enfrentan márgenes comprimidos por la volatilidad de costos. Si el dato oficial de agosto no logra mantener la tendencia desaceleradora de junio, esto podría prolongar la incertidumbre sobre precios finales, afectando la planificación de costos operativos, estrategias de fijación de precios y decisiones de inversión. Para empresas que importan insumos alimentarios o dependen de cotizaciones de commodities, la presión inflacionaria en este rubro también incide en la competitividad y la capacidad de absorber aumentos sin trasladarlos completamente al consumidor.







